En Colombia, de donde procedo, el concepto del servicio que conocia era aquel de que el cliente tiene la razón y especificamente en lugares como restaurantes, hoteles y sitios donde te prestan un servicio de atención al publico, realmente hay una verdadera preocupación de parte de quien lo ofrece por hacerte sentir bien atendido y que por supuesto, vuelvas a ser usuario del servicio. Pero aqui ese concepto es diferente en la mayoria de los casos.
En varios de estos lugares que he mencionado, la gente que te atiende "te colabora" o casi que te hace el favor de atenderte. Recuerdo que recien llegado me sorprendia sentir eso y hasta me enojaba con quien me estaba atendiendo detras del mostrador de un restaurante o en la caja de un supermercado, me ignoraba, no me miraba o ni se molestaba en responder el saludo. En ocasiones me volvian a ver como diciendo¿Que le paso a este? o ¿Sera que esta esperando algo mas de mi aparte de tomar su orden?
Pero bueno, fue alli donde aprendí lo que me decia un compañero que ya llevaba algo mas de tiempo viviendo en este lugar: Los raros somos nosotros...y si, descubrí que no podia vivir tratando de educar o hacer entrar en razón a cada persona que me prestaba un deficiente servicio, acerca de la forma correcta de tratar a un cliente y tampoco pasando un mal rato por cuenta de ellos. Al menos sabia que no era paranoia mia ni que mi nivel de exigencia fuera exagerado, ya que era la queja comun de los paisanos o latinos con los que solia compartir las anecdotas sucedidas en una cultura distinta de la nuestra.
Al final pude extraer algo positivo, fui aprendiendo a ser mas tolerante, a no prestar atención a lo que no esta en mis manos cambiar y sobre todo, una practica y valiosa lección de humildad: Que importa que no te den, ocupate tu de dar y listo!
domingo, 8 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
Aqui no es asi...
Igual que el titulo de la entrada, así era el de
una vieja canción de Caifanes... lo recuerdo a menudo cuando pienso en la
admirable capacidad de trabajo de los Colombianos, que como yo, nos gusta
trabajar más de 50 horas a la semana, ser muy organizados, planear y ser
cumplidos con los compromisos y con un respeto casi reverente por la autoridad.
Pero aquí no es así... de manera cariñosa, no miento, llamo al lugar donde vivo
"El reino de la informalidad" y muchas islas mas son iguales; tal vez
la cercanía al mar te dice que no te debes tomar todo tan en serio, mucho menos
el trabajo, que no es tan divertido como beber, celebrar y conversar de
cualquier cosa trivial como si se tratara de la mas intelectual de las
tertulias.
Aquí funciona sin complicaciones y no me
necesitan para que les enseñe como trabajar y ser más efectivos. Casi todo el
mundo en este país es descomplicado, varios son perezosos a otros les parece
muy difícil lo que hacen aunque su actividad carezca de cualquier grado real de
complejidad. Pero las cosas marchan y así ganan dinero, algunos mucho, diría yo.
Otra lección que he aprendido en este mundo en el
que estoy viviendo ahora y aunque a veces parece un poco frustrante, es un buen
aprendizaje.
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